Burofax: qué es, qué certifica, cuánto cuesta y cuándo enviarlo (2026)

El derecho español no deja de atar consecuencias a una sola pregunta: ¿puedes PROBAR lo que le dijiste a alguien, y cuándo? El burofax es la herramienta habitual construida para responder que sí. Correos certifica el contenido del mensaje, la entrega y la fecha, lo que convierte una carta en prueba, y en varias situaciones la ley premia precisamente ese tipo de aviso demostrable. Esta página explica qué es un burofax, cuándo cambia un resultado legal y cómo enviarlo correctamente.
Información verificada por última vez el 23 de julio de 2026. Esta página ofrece información legal general sobre el derecho español y no constituye asesoramiento legal para un caso concreto.
Qué se certifica exactamente
El servicio de burofax de Correos certifica tres cosas que una carta ordinaria no puede probar:
- El contenido. Correos certifica el texto que has enviado («certificación de contenido»), con valor legal como prueba frente a terceros, y esa certificación se puede solicitar hasta cinco años después del envío, con custodia ampliable hasta 120 meses.
- La entrega y su fecha. La entrega queda registrada con la firma del destinatario, y el acuse de recibo documenta quién la recibió y cuándo.
- Tu propia copia. El remitente puede conservar una copia certificada de la comunicación.
La entrega es rápida: el mismo día para los envíos admitidos antes de las 13:00 con destino a zonas con unidades de reparto especial, y al siguiente día hábil en el resto de los casos. Se puede enviar desde cualquier oficina de Correos o íntegramente online, y el precio de referencia parte de 12,72 €, y sube según el número de páginas y las opciones elegidas.
Esa combinación es lo que la práctica española llama un medio fehaciente: una forma de comunicar que prueba de manera fiable el contenido, la entrega y la fecha. El burofax es el vehículo habitual; un requerimiento notarial logra lo mismo a un coste mayor. Una carta certificada ordinaria prueba que se entregó ALGO, pero no qué decía, y por eso falla precisamente donde importa el contenido.
Dónde la ley premia un aviso fehaciente
Antes de un desahucio. El ejemplo verificado más claro: en un desahucio por impago de renta, el inquilino puede normalmente paralizar el proceso una vez pagando todo lo debido. Pero el art. 22.4 LEC elimina ese derecho cuando el arrendador ha requerido el pago por un medio fehaciente al menos 30 días antes de presentar la demanda y no ha cobrado antes de esa fecha. Un burofax, enviado con tiempo, cambia el desenlace de todo el procedimiento de desahucio.
Terminar o no renovar un alquiler. La LAU funciona con plazos de preaviso: los 30 días del inquilino frente a las prórrogas anuales, y los cuatro meses (arrendador) y dos meses (inquilino) alrededor del final del periodo de cinco a siete años (arts. 9 y 10 LAU). Un burofax prueba que el aviso existió y cuándo llegó, que es precisamente el objeto de la mayoría de disputas sobre no renovación.
Reclamar una deuda. La escalera de reclamación de una deuda empieza con un requerimiento documentado: fija la reclamación, interrumpe la prescripción como requerimiento extrajudicial (art. 1973 CC), y construye la base documental para un posterior monitorio. Los acreedores también lo usan como el requerimiento previo de pago que avisa de una posible inclusión en un fichero de morosos, exigido por la normativa de protección de datos antes de una inclusión en ASNEF.
Todo lo contractual. Dar de baja servicios, reclamar a constructoras o aseguradoras, disputas en comunidades de propietarios, comunicaciones laborales: siempre que un plazo, una resolución o un aviso pueda negarse más adelante, el burofax es la forma barata de hacer imposible esa negación.
Cómo redactar uno que funcione
La certificación cubre lo que has escrito, así que redáctalo como la prueba en la que se convertirá:
- Identifica a todas las partes: tus datos completos, los del destinatario y el contrato o la relación de que se trate.
- Expón los hechos y la reclamación con precisión: la cantidad debida y su origen, o el aviso que se da, con fechas. Un texto vago certifica vaguedad.
- Fija un plazo y la consecuencia: el pago dentro de X días, o el siguiente paso anunciado (reclamación, resolución, comunicación a ASNEF, desahucio).
- Sé objetivo y correcto. Las amenazas o los insultos en un documento certificado son amenazas e insultos certificados; incluso pueden fundamentar una demanda por injurias.
Envíalo con acuse de recibo y solicita la certificación de contenido. Si el destinatario lo rechaza o no se le localiza, el propio intento queda registrado, y la jurisprudencia española ha considerado, en general, que una comunicación fehaciente rechazada surte efecto como notificación, ya que el destinatario no puede beneficiarse de negarse a recibirla.
Esta página es información legal general sobre el derecho español y no constituye asesoramiento legal para un caso concreto. Los textos que prevalecen son las versiones vigentes publicadas en el BOE y las condiciones publicadas por Correos.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un burofax y qué valor legal tiene?
Es una comunicación certificada enviada a través de Correos que prueba tres cosas que una carta ordinaria no puede probar: el contenido exacto del mensaje, el hecho de la entrega con la firma del destinatario y la fecha. La certificación de contenido se puede solicitar hasta cinco años después del envío, y el conjunto tiene valor probatorio frente a terceros.
¿Cuánto cuesta un burofax?
El precio publicado por Correos parte de 12,72 € y sube según el número de páginas y las opciones elegidas, como el acuse de recibo y la certificación de contenido. Se puede enviar desde cualquier oficina de Correos o por internet, con entrega el mismo día o al siguiente día hábil en los casos normales.
¿Es obligatorio enviar un burofax antes de demandar?
Normalmente no es obligatorio, pero a menudo resulta decisivo. En materia de alquiler, un requerimiento de pago fehaciente enviado al menos 30 días antes de la demanda de desahucio elimina el derecho del inquilino a paralizar el proceso pagando fuera de plazo (art. 22.4 LEC). En las reclamaciones de deuda fija la cantidad y la fecha, y sirve como el aviso previo que la ley exige antes de algunos pasos, como incluir a un deudor en ASNEF.
¿Qué pasa si no recogen el burofax?
El rechazo o el intento de entrega fallido queda documentado. La jurisprudencia española ha considerado, en general, que una comunicación rechazada por el destinatario surte efecto como notificación, porque nadie puede beneficiarse de negarse a recibir lo que se le envió correctamente; el intento certificado se convierte en tu prueba.
¿Es lo mismo un burofax que una carta certificada?
No. La carta certificada prueba que hubo una entrega, pero no qué contenía el sobre. El burofax certifica el propio contenido, además de la entrega y la fecha, que es lo que necesitan los tribunales cuando la disputa versa sobre qué se comunicó. Un requerimiento notarial logra lo mismo a un coste mayor.